El disco está producido por Renaud Letang, nacido en 1970 en Teherán, que comenzó trabajando con Phil Ramone y es uno de los productores franceses más reconocidos de las últimas décadas, un prestigio que se ha ganado por sus trabajos con Manu Chao, Sergent Garcia, Claude Nougaro, Jane Birkin, Feist o The Silencers, entre otros artistas.
El tándem Bebe-Letang, que estos días da los últimos retoques al álbum, ha elaborado un trabajo inspirado, diferente, poderoso y arriesgado, grabado en París (“En un estudio viejo, lleno de vida, con desorden ordenado” precisa Bebe) con músicos franceses. “No conocía a Renaud y quería trabajar con alguien que no supiera nada de mí ni yo de él. Pero cuando escuché algunas cosas que había grabado, su energía… Era la persona adecuada, me lee el pensamiento”.
Es el aliento “rocanrol” que recorre el álbum, junto a ese afán de búsqueda que siempre acompaña a Bebe y que en sus nuevas canciones alcanza su punto cumbre. Es un disco que sorprenderá por su aliento y su fuerza interna, por la sorpresa continua, por esa valentía para aceptar riesgos musicales tan rara de ver en el panorama actual. “Hago lo que me sale. No hay una razón práctica” afirma Bebe, que se muestra encantada de que el álbum “revuelva”. Contemporáneo y audaz, es, efectivamente, un revulsivo para el oyente que tendrá que dejar de lado lo previsible, lo esperado y lo cómodo para adentrarse en esa aventura que es el nuevo disco de Bebe, un trabajo que nos reconcilia con la música creativa y atrevida.